¿Cómo ser más ecológicos practicando deporte?

La semana pasada ya explicamos por qué practicar deportes puede convertirse en algo perjudicial para el Medio Ambiente. Hoy te damos algunos consejos para cuidar el entorno siendo un poco más ecológicos. Si tú eres de los que suelen practicar muchos deportes, sigue leyendo, que seguro que te interesa.

Practicar deporte no es malo, lo que sí es perjudicial es todo el montaje y cuidado de algunos materiales que se utilizan en su práctica. La fabricación masiva de las pelotas (ya sean de golf, tenis, fútbol o baloncesto), o el mantenimiento de los estadios y campos en los que practicamos deporte. Pero ante esto, ¿qué podemos hacer?

Bueno, en el caso del golf, poco podemos hacer. Como ya dijimos, el césped es la planta menos ecológica que existe, debido a la gran cantidad de agua que necesita al día para estar verde. Por tanto, los campos de golf gastan ingentes cantidades de agua. En este caso, lo mejor sería poner un césped artificial, que no requiera tanto mantenimiento, pero probablemente, los amantes del golf no estarán de acuerdo con este método.

Lo que sí podemos hacer, por ejemplo, es alquilar el material deportivo. Existen algunas empresas en nuestro país dedicadas a este tema. Si alquilamos los zapatos cuando jugamos a los bolos, ¿por qué no alquilamos un balón, o un bate, o un stick? Nos saldrá más barato, a no ser que practiquemos el deporte regularmente, y el consumo  de estos productos se reducirá. Es un granito de arena, pero poco a poco se podría conseguir la reducción de la producción, aunque sea mínimamente.

En cuanto a la iluminación de campos, eso juega en otra liga, pero si tenemos la más mínima influencia, deberíamos hacer una propuesta para que los estadios se iluminen con energía solar, o como mínimo, luces led. El ahorro energético sería mayor, y a la larga podría suponer una reducción de precio en las entradas de los partidos.

Tampoco debemos olvidarnos de la hidratación: al hacer deporte, debemos beber mucha agua. No desperdicies recursos comprando más botellas de plástico: lleva tu propia botella de casa. Si el agua del grifo no te sienta bien o la de tu ciudad no es apta para el consumo, puedes comprar un filtro y pasar el agua por él antes de beberla. ¡No tienes excusas para ser un poco más ecológico!

 

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