En primera persona: Filipinas ecológica

Manila es una de las ciudades menos limpias del mundo, pero eso no quiere decir que la población y el Gobierno filipino no se preocupen por el Medio Ambiente.

Una de las cosas que más me gustan de Filipinas es el color verde. Los arrozales, palmeras y cocoteros conforman un paisaje natural de lo más bello, proporcionando una sensación de saludable y ecológico. Sin embargo, hay personas que no se preocupan por mantener este paisaje de forma impecable, arruinándolo con basura y arrojando diversos desechos.

Aún así, también intenta ser ecológica. No lo consigue, pero las medidas de las empresas, y de la gente de la calle van contribuyendo a formar ciudades y pueblos más limpios y naturales.

En primer lugar, la sociedad. La población tanto de Manila como de las localidades más pequeñas del país, se preocupan por tener limpias las calles. Aún así, cierto número de personas todavía no se acostumbran a utilizar las papeleras, por lo que podemos encontrarnos con grandes carteles al lado de las carreteras anunciando multas de 500 pesos (una gran suma de dinero ahí, pero que equivaldría a unos 10 euros en España) por tirar basura a la naturaleza.

Esto ocurre en carreteras importantes, pero las secundarias están exentas de multa. Aún así, la gente se preocupa por mantener limpio una parte de la carretera, y es frecuente ver a personas limpiando con escobas un fragmento del asfalto y sus alrededores. Todo, a cambio de la voluntad del conductor, que puede darles alguna moneda.

Los colegios cumplen un papel dando ejemplo a los más pequeños. En los muros exteriores se suelen pintar murales, con palabras de aliento, enhorabuena a los graduados, e incluso consejos sobre las 3R y el Medio Ambiente.

Las empresas también cumplen un papel importante en la ecología. Antes de que fuera una opción en España, los supermercados de Filipinas ya ofrecían bolsas reutilizablesde plástico duro o de tela.

Además, poco a poco se va invirtiendo en productos naturales, como el algodón orgánico. Bench/, una marca filipina de ropa casual, tiene una política de Medio Ambiente que puede servir de ejemplo para el resto de empresas.

Además de utilizar telas ecológicas, sus bolsas son siempre biodegradables, por lo que además de reutilizarlas, no dañarán la naturaleza una vez las desechemos.

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