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Fabricar tu propio compost (Parte I)

Aquellos que ya son adictos a la jardinería no les hará falta explicación, pero para los novatos y los que quieren partir de cero, vamos a recordarlo: el compost es un tipo de abono, muy orgánico, que se fabrica a través del compostaje. A través de unas cuantas entradas, aprenderemos juntos las nociones básicas para fabricar nuestro propio material en nuestro pequeño jardín. ¿Te apuntas? Pues continúa leyendo.

Aquellos afortunados que viven en una casa con jardín, pueden disfrutar de la alegría de tener su propio huerto. Un huerto, de cualquier tamaño, da mucho trabajo, pero también te da el placer de estar en contacto con la tierra y alejarse unas horas al día del ajetreo del trabajo diario. Sin embargo, cultivar tus propios alimentos también conlleva mucha responsabilidad, por lo que de vez en cuando hay que aportar nutrientes al terreno que vamos a usar. ¿Y qué mejor manera que utilizar un abono orgánico?

Fabricar tu propio compost tiene muchas ventajas, pero la principal es que se aprovecharán los residuos que se producen en tu casa, y que de otra manera acabarían en un basurero local. También tendremos un buen abono para nuestras plantas, y se puede utilizar también para aquellas que están en macetas. Como ya hemos dicho antes, el compost es el abono orgánico por excelencia, porque no lleva demasiado tiempo, y su grado medio de descomposición es suficiente para aportar vitaminas y nutrientes a la tierra.

Lo primero que se debe hacer es elegir un cubo de compostaje adecuado: lo ideal sería que tuviese una capacidad de 200 litros, y sobre todo, que esté en contacto directo con la tierra del jardín. ¿Por qué? Porque así, los microorganismos que hay en el suelo natural, así como los escarabajos o lombrices, pueden empezar a hacer su trabajo casi de forma inmediata, subiendo a través de los materiales orgánicos.

A veces no es posible colocar esto en un cubo en el jardín, por lo que nuestra segunda opción es comprar un cubo de compostaje, colocarle un base (porque casi todos se venden sin base de suelo), y colocar una primera capa de suelo de jardín.

Se puede producir el compost de dos maneras: de forma activa, o en caliente, que es más rápido, o en frío, que es un proceso mucho más lento. Los dos son adecuados, solo que en la forma activa, aceleras el trabajo de las bacterias “removiendo” la materia.

El método frío es idóneo para aquellas personas que no disponen de tanto tiempo, o tienen un jardín más bien pequeño. Si crees que el espacio que dispones es demasiado pequeño, lo mejor es que reúnas los materiales y lo lleves a una planta de compostaje. Por otro lado, el proceso activo es para aquellas personas que disponen de más tiempo que dedicar a su jardín, pero eso, lo hablaremos en el próximo post: Fabricar tu propio compost (Parte II) y Fabricar tu propio compost (Parte III).

 

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