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Fumigaciones que podrían costarnos la vida

¿Hasta qué punto los agrotóxicos contenidos en las muchas fumigaciones practicadas para evitar la presencia de plagas pueden ser perjudiciales para la salud humana y de nuestro planeta?, ecologistas y científicos se levantan contra estos métodos emprendidos en los pinares de San Martín de Valdeiglesias, Pelayos y Navas del Rey por autorización del gobierno.

Fumigaciones que podrían costarnos la vida

¿Las fumigaciones controlan únicamente las plagas que se ceban sobre determinados terrenos de cultivo o van más allá y son capaces de perjudicar a cualquier ser vivo, ya sea vegetal, animal o humano que se encuentre en sus alrededores?, los llamados agrotóxicos contenidos en estos tratamientos de fumigación son unos plaguicidas creados para acabar con la presencia de determinados organismos, pero lo que no se cuenta en la mayoría de las ocasiones es que no son selectivos en su capacidad para destruir la vida que hay a su paso, por ello pueden resultar perjudiciales a mayor escala, contaminado aire, agua, alimentos y suelo.

¿Fumigaciones contra una plaga de orugas?

Una zona de aproximadamente 1.421 hectáreas de pinares en las regiones antes mencionadas de San Martín de Valdeiglesias, Navas del Rey y Pelayos fue víctima de las fumigaciones aéreas practicadas por autorización del Gobierno y que no encontraron freno alguno a pesar de la oposición de vecinos, ecologistas y científicos.

El diflubenzurón fue uno de los plaguicidas elegidos para proyectar desde una avioneta hace dos días sobre la región de San Martín para acabar con una supuesta plaga de orugas que se alimentaba de las acículas de los pinos. Lo más preocupante de todo esto es que, según declaraba a los medios de comunicación la portavoz de Sierra Oeste Desarrollo S.O.S tenible, Concha Velasco, “no se ha demostrado que exista la plaga y la Consejería de Sanidad, a la que hemos preguntado qué tipo de afecciones podría tener el método utilizado, no nos ha contestado” a lo que no duda en añadir que tampoco se han contemplado otros métodos menos agresivos para llevar a cabo el control de esta supuesta plaga de oruga.

fumigaciones aereas

Por su parte, el director general de Medio Ambiente de la Comunidad, Ricardo Riquelme, asegura que los agentes forestales emprendieron un estudio de la zona y los elevados niveles de presencia de la oruga llevaron al gobierno a tomar cartas en el asunto. Igualmente, el alcalde de San Martín perteneciente al partido del PSOE, José Luís García, asegura que no tuvo conocimiento de esta práctica hasta pocas horas antes de que se llevase a cabo, apostando por métodos menos dañinos.

A todo esto hay que añadir que el diflubenzurón es un insecticida considerado peligroso por la comunidad científica, algo que al parecer no se ha tenido en cuenta a la hora de llevar a cabo estas prácticas tan a la ligera. Entre otras cosas, puede dañar la quitina, una molécula que conforma el esqueleto externo de insectos, crustáceos y arácnidos.

¿En manos de quién nos encontramos?, ¿se toman los controles, medidas de seguridad y decisiones adecuadas antes de llevar a cabo prácticas que podrían poner en peligro nuestra salud y la del planeta?, ¿qué os parece a vosotros?

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