Gabón protesta contra la caza furtiva de elefantes

El Gobierno de Gabón incendió ayer cinco toneladas de colmillos de marfil para mostrar su desacuerdo sobre la caza furtiva de elefantes,  practicada en esta región africana con fines meramente comerciales y cuya actividad se ha incrementado en los últimos años.

Ali Bongo, presidente de Gobierno de Gabón, ha sido el encargado de poner en marcha la quema de todas estas toneladas de huesos de marfil en protesta contra los actos llevados a cabo por determinados grupos de cazadores furtivos que se sirven de estos materiales para sus propios negocios ilegales.

Estos huesos fueron confiscados por el Ministerio de Aguas y Bosques y la Agencia de Parques Nacionales a los responsables del asesinato de más de 850 elefantes. Estudios de la WWF y TRAFFIC confirman que la comercialización de este total de 1.200 colmillos podría suponer un millón de euros de beneficio.

Este último es un ejemplo más de cómo determinados sectores de la sociedad,  cegados por la ambición y ansias de poder económico,  no son capaces de respetar algo tan preciado como la vida de un elefante. Estos colosos se presentan como una de las especies más bellas y apasionantes del reino animal. Su sabiduría, inteligencia y respeto  hacia sus crías y seres de su misma especie hacen que sus actos sean realmente dignos de admiración. Muchos seres humanos tendrían que aprender de dicha actitud adoptada por estos mamíferos.

 

Según datos aportados por la Agencia Nacional de Parques Nacionales (ANPN),  se concentran un total de 30.000 elefantes en este país ubicado al oeste de África central, además de que es un animal protegido por el Gobierno de Gabón. Esta nación de la cuenca del Congo es considerada el segundo rincón más poblado de vegetación y frondosos bosques de todo el planeta, después de la Amazonia, pues el 85% del territorio está poblado por junglas y selvas totalmente vírgenes.

Este paraíso terrenal peligra en manos de determinados grupos de cazadores que rodean estos lares en busca de su próxima víctima, sin importarles el daño que puedan causar a la Madre Naturaleza. Una de las formas que tenía el Gobierno de decir basta a esta injusticia era quemando los colmillos de marfil que tan vílmente fueron arrebatados a animales tan maravillosos y especiales como los elefantes.

¿Y tú?, ¿qué opinas de esta práctica?, ¿qué harías para detener la caza furtiva de elefantes en estas regiones de África?

Fuente Imágenes National Geographic y Efe Verde.

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