La naturaleza en el arte moderno

En este artículo, veremos dos movimientos artísticos contemporáneos cuyo principal objeto de inspiración ha sido la naturaleza: el impresionismo y el postimpresionismo. 

Desde que existe el arte, los artistas se han inspirado en la naturaleza para crear sus obras: costas, campos de flores,  animales, frutas… todo ello ha sido objeto de cuadros y esculturas de todo tipo. ¿Por qué? Porque lo natural es bello, todo artista lo sabe, e intentan plasmar esa hermosura de lo natural, para poder contemplarlo. También han hecho que el propio paisaje sea la obra de arte, o utilizan materiales ecológicos para crear obras nuevas.
El impresionismo es un movimiento que surgió en el último cuarto del siglo XIX, y que se basa en dar una «impresión» de un momento exacto, de ahí el nombre. El movimiento del agua, lo diversidad de fenómenos atmosféricos, la quietud de un campo arado… son ejemplos de paisajes típicos impresionistas. La característica inicial de los impresionistas es el deseo de plasmar el instante exacto, un momento determinado en el que, por ejemplo, la lluvia cae sobre un tejado, o la niebla cubre el puente de Londres.
Aunque existen muchísimos artistas dedicados a este movimiento, el máximo representante ha sido Monet, conocido también como el «impresionista del agua», ya que sentía una especial preferencia por el movimiento del agua, las ondas que se forman, y los jardines. ¿Quién no conoce los famosos nenúfares? Aunque no conozcan al artista, los cuadros siempre perduran, y se recuerdan.  Pero Monet es algo más: todos sus paisajes transmiten la quietud de la naturaleza, ese jardín en el que te gustaría estar, o el camino hacia un lugar que se nos antoja maravilloso y tranquilo.
Pero no todo lo que es impresionista se corresponde a la naturaleza: de hecho Renoir es el impresionista de las personas, un pintor que se especializó en materializar un momento exacto, por ejemplo, una mujer en un columpio, o una tarde de merienda en el parque. Y todo ello cuidando la luz que entra entre los árboles, el movimiento del viento sobre el columpio, o el fondo, tan importante como el primer plano.
Otro movimiento en el que la naturaleza tiene un gran papel es el del posimpresionismo. Se diferencia del impresionismo en el estilo de la pintura, sin embargo, los objetos de inspiración son los mismos: las personas, y en segundo lugar, la naturaleza. Si hubiera que elegir entre todos los representantes de este movimiento, a uno solo, sin duda el más conocido es Vincent Van Gogh.
Nadie puede olvidar la belleza de cuadros como La noche estrellada, o la simplicidad que se aprecia en el cuadro de Los girasoles. Van Gogh no es únicamente el loco que se cortó la oreja, sino que es el creador de obras que, aún sin ser conocidas, te llega ese «algo», ya sea una sensación, un sentimiento, o la inspiración. Por ejemplo, Melocotonero en flor o Campo de trigo con cuervos. Todo ello refleja, si sabemos apreciarlo bien, la inquietud, y la mente atormentada de este artista tan conocido.
Actividades
En España tenemos varios museos que merecen la pena visitar, pero, si estás en Madrid, no puedes dejar de visitar en el centro de la capital «el triángulo del arte», compuesto por tres museos excepcionales: El Thyssen, el Museo del Prado, y el Reina Sofía. Se puede pasar alguna que otra tarde entretenida visitando las obras de estos centros de arte.

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