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La naturaleza en la pintura victoriana

Las decoraciones más suntuosas, la temática medieval, entornos de ensueño sacados de los cuentos de hadas o las leyendas artúricas son algunas de las notas características de la pintura victoriana, cuya muestra podremos ver en el Museo Thyssen. ¿Quieres acercarte a la naturaleza presente en la pintura victoriana?, entonces sigue leyendo.

La naturaleza en la pintura victoriana

Hermosas, llenas de colorido y amigas inseparables, las flores como hijas de la naturaleza constituyen el telón de fondo perfecto para una de las exposiciones que en estos momentos podemos contemplar en el Museo Thyssen de Madrid hasta finales del mes de septiembre, más concretamente hasta el próximo 21 de dicho mes.

Cuando hablamos de pintura victoriana nos referimos a las obras creadas por los pintores británicos tan destacados en la historia del arte como Alma-Tadema, Sir Frederic Leighton, Dante Gabriel Rossetti, Albert J. Moore o Edward Coley Burne-Jones de finales del siglo XIX. Bajo la denominación “Alma-Tadema y la pintura victoriana” podremos encontrarnos con algunas de las obras más representativas de la época, las cuales venían a romper con el concepto moralizante y racional del momento al encontrarnos escenarios que nos recuerdan a la Antigüedad clásica o, incluso, la devoción por las temáticas y escenarios medievales que tanto fascinaron a los prerrafaelitas.

La naturaleza en la pintura victoriana

¿Qué referencias a la naturaleza hay en la pintura victoriana?

¿Quieres saber qué referencias a la naturaleza hay en la pintura victoriana?, te lo contamos en los siguientes puntos:

-En medio de todo este entorno mágico, esotérico y de una compleja decoración, desde Econoce nos fijamos en las flores, esos pequeños tesoros nacidos del vientre de la Madre Tierra y que vienen a acompañar a muchas de las protagonistas de los cuadros que jalonan la muestra de obras pictóricas victorianas.

La naturaleza en la pintura victoriana

-La presencia de algunas de estas flores en obras como, por ejemplo, “Las rosas de Heliogábalo” de Alma-Tadema, “Confidencia inoportuna” del mismo autor, “Su mirada y sus pensamientos se encuentran en la lejanía”, aportan una delicadeza exquisita a los cuadros y se convierten en el medio perfecto para trasladarnos a un mundo de ensueño donde la naturaleza nos alejará de los sin sabores y las preocupaciones de la vida ajetreada en la ciudad.

La naturaleza en la pintura victoriana

-Los paisajes idílicos también se hacen con algunas de estas composiciones, convirtiéndose en testigos del amor que se profesan sus protagonistas como sucede en la obra de “Enid y Geriant” de Arthur Hughes, de la belleza femenina en “La senda del amor verdadero nuna ha sido fácil” de Talbot Hughes, la desolación en “Canción sin palabras” de John Melhuish Strudwick o  “Conchas” de Albert Joseph Moore con la playa como escenario. La costa vuelve a ser retratada en uno de los cuadros más destacados de la muestra “Las muchachas griegas recogiendo guijarros a la orilla del mar” de Frederic Leighton.

-Incluso, autores como Henry Arthur Payne apostaron por la presencia de animales como un halcón en su pintura “El mar encantado”.

La naturaleza en la pintura victoriana

-O, finalmente, podemos encontrarnos con la referencia a las estaciones del año como la primavera donde la presencia de las flores y de los campos verdes dotados de frondosos árboles son sus protagonistas. Este último es el caso de “El Canto de la Primavera” de William Waterhouse.

 

¿Qué os parece la pintura victoriana y su naturaleza retratada?, ¿habéis visto la exposición?, ¿cómo fue la experiencia?

Imágenes Museo Thyssen.

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