Las algas contra el cambio climático

Una posible solución para combatir los gases efecto invernadero está relacionada con el suministro de hierro al mar para que las algas marinas potencien su crecimiento y absorban estos gases presentes en la atmósfera y responsables del cambio climático.

El CO2 es uno de los pincipales gases que contribuyen al calentamiento global. Los elevados niveles de contaminación contenidos en la atmósfera y, por lo tanto, responsables del deterioro del medio ambiente se deben a esa irresponsabilidad y actitud descontrolada del ser humano.

No obstante, según afirman algunos científicos, sería posible combatir este mal aprovechándonos de la capacidad que tienen las plantas, más concretamente las algas,  para absorber dióxido de carbono. Esto último se debe a que, espcialmente las algas más pequeñas que conforman el llamado fitoplancton y que, precisamente, se presentan como el pilar sobre el que se apoya la cadena trófica del mar, necesitan carbono para el funcionamiento de su organismo.

No obstante, además del carbono, las algas requieren otros minerales tan esenciales y que tanto escasean como el hierro. Si el carbono lo pueden encontrar en cantidades abundantes  generadas por el ser humano, no así el hierro. Por ello, para contribuir a un crecimiento más saludable, se pretende aportar dosis de hierro al mar para que estos seres vegetales puedan tener un desarrollo pleno, y así, posteriormente, acabar con los gases efecto invernadero. 

Esta fertilización de hierro en el mar se llevó a cabo, en varias ocasiones, en épocas pasadas para comprobar cuáles eran sus resultados. Una de las muchas operaciones tuvo lugar en enero de 2009 a través del buque Polarstern, desde el cual se arrojaron 6 toneladas de sulfato de hierro en una zona del Antártico . Según datos publicados en la revista Nature, los resultados fueron satisfactorios, ya que por cada átomo de hierro se absorbieron 13.000 de carbono.

 

 

No obstante, según afirman algunos de los miembros que protagonizaron esta investigación, como el biólogo marino, Victor Smetacek, todavía hay varias dudas y misterios por resolver. Otros científicos alertan de las posibles consecuencias que este aporte de hierro podría tener sobre la vida marina, como las declaraciones del profesor John Shepherd, del Centro Nacional de Oceanografía de Reino Unido. Lo cierto es la que la primera de las operaciones que dio una respuesta a estas investigaciones fue, mucho antes, en 2004, cuando el llamado EIFEX (Estudio de Fertilización del Hierro Europeo) lanzó 5  toneladas de hierro  al océano Antártico  y a los pocos días después de que disminuyera el suministro las algas murieron.

¿Y vosotros?, ¿qué opináis?, ¿puede ser una solución o más bien un peligro  para el mar?

Fuente Imágenes Stock Xchng.

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