Los peces se vuelven agresivos en espacios pequeños

¿Sabías que el comportamiento de los peces  puede verse seriamente afectado según las características del entorno donde desarrollen buena parte de su vida?, nuevos resultados publicados en su último libro, han llevado al científico Ronald Oldfield  a una serie de conclusiones para esclarecer algunos de los misterios de estos animales marinos, ¿quieres conocerlos?.

 

Las peceras pueden convertirse en un motivo ornamental que otorgue cierta elegancia y originalidad a nuestra estancia. Pero, más allá de meras cuestiones estéticas,  dicho habitáculo artificial puede afectar seriamente a la actitud que adoptan los peces que hay en su interior.

A la luz de las investigaciones realizadas por el mencionado científico se llegó a la conclusión de que los espacios cerrados o muy pequeños, lejos de producir una sensación claustrofóbica, eran los detonantes de la agresividad en los peces, pues con tan solo  ponerles en una pecera, a los pocos días se atacaban y mordían los unos a los otros sin miramiento alguno.

Para llegar a estos resultados, el científico de la Universidad Case Western Reserve en Ohio, utilizó como objeto de estudio al pez Amphilophus citrinellus o Rey Midas, originario de América Central. Para ello, evaluó su forma de comportarse en tres ámbitos o escenarios diferentes:

1) Peceras de diversos tamaños.

2) Un lago de Nicaragua, su tierra natal.

3) Un arroyo artificial en un zoológico.

 

Para el experimento se sirvió de peces jóvenes, para que el cortejo y la reproducción no pudieran ser causa o explicación más razonable de tales ataques entre ellos.

Lo que descubrió  es que las peceras pequeñas,  que habitualmente tenemos en nuestros hogares, despertaban en el interior de estos peces un sentimiento especialmente agresivo que les llevaba a perseguir a sus compañeros de pecera, morderles y, en algunos casos, causarles la muerte. No obstante, en peceras un poco más amplias, se dedicaban a explorar los alrededores sin llegar a los encontronazos anteriores.

El propio Oldfield confirma que en los espacios vacíos y más pequeños los peces se atacan porque no tienen otra cosa que hacer, pero en los espacios amplios y llenos de objetos (castillos, piedras, algas) prefieren dedicarse a la aventura de la exploración.

De esta forma, lo que pretende Oldfield con su estudio es que las personas, a la luz de estos resultados, sean cosecuentes y busquen la solución más saludable y cómoda para sus mascotas marinas.

¿Y vosotros?, ¿en qué tipo de peceras tenéis a vuestros peces?

 Fuente Imágenes Stock Xchng.

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