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Noah Sealth, el jefe indio que luchó por la naturaleza

“Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán ustedes comprarlos” con estas palabras comenzaba el gran jefe indio Noah Sealth a mediados del siglo XIX contra los intentos del entonces presidente norteamericano Franklin Pierce por arrebatarle su hogar, uno de los considerados primeros manifiestos ecologistas de nuestra historia.

Noah Sealth

Noah Sealth, también conocido como el Gran Jefe Seattle, fue uno de los hombres que hizo historia al plantar cara al “hombre blanco” en sus deseos por dominar todo palmo de tierra, aunque hubiera que acabar con cualquier rastro de vida en su camino hasta alcanzar el control sobre el planeta.

La Ruta de las Lágrimas

La ambición sin límites del ser humano condujo a los norteamericanos de principios del siglo XIX a expandir su dominio por las tierras que había en derredor. Viéndose cegados por sus deseos de alcanzar  oro y pieles, que se ocultaban en estas tierras y que les llevó a internarse por frondosos bosques y escalar imponentes montañas, provocó la reacción inevitable de los habitantes de aquella región: los indios suquamish.

Estos indígenas, del que nuestro gran Noah Sealth era su líder, conformaban una tribu de origen amerindio que se asentaba en el actual estado de Washington de Estados Unidos. Sus miembros dependían de actividades como la pesca para sobrevivir y levantaban amplias casas de madera para protegerse de las lluvias y el frío invernal desatado desde la llamada Cordillera de las Cascadas, una de las más grandes de Norteamérica.

indios creek

El Gobierno de Washington, durante la década de los años 30 del antes mencionado siglo XIX, marcó con puño de hierro los límites territoriales, imponiendo por la fuerza su dominio sobre toda esta tierra y obligando a las tribus desprovistas de lugares para cazar y autoabastacerse como los cherokee, choctaw, chickasaw, semínolas o creek, a abandonar el que hasta entonces había sido su hogar. Con gran tristeza por la pérdida de sus tierras emprendieron su marcha en un oscuro y dramático viaje que fue conocido como “La Ruta de las Lágrimas”.

Todo ellos se marcharon derrotados tras las reglas impuestas por el hombre blanco, que cegado por su ambición, había expulsado a los habitantes de esta tierra. La tranquilidad del nuevo regente se vio interrumpida cuando hacia la década de los años 50, en sus deseos de expansión y arrebatar el territorio a otra tribu indígena, los suquamish, conocieron al gran jefe Seattle.

Noah Sealth, primer ecologista de la historia

El considerado primer ecologista de la historia, Noah Sealth hizo las veces de mediador entre su pueblo y los colonos americanos. Con tan solo 20 años y tras dar cuenta de sus sobradas habilidades para defender a los suyos frente a los ataques de otros grupos rivales y de otras muchas amenazas, Noah Sealth se granjeó el respeto de su pueblo y su don para la oratoria, más allá de su imponencia física (medía 1, 82 metros), le valió el puesto de líder que años antes había regentado su padre.

Noah Sealth jefe indio

El gran Jefe Seattle, que se casó con dos mujeres y una de sus hijas más reconocidas fue la princesa Angeline, hacia el final de su vida en 1848 abrazó la religión católica. No obstante, si nos centramos en el hecho que marcó su vida e hizo de su labor algo admirable por defender el cuidado de nuestro planeta en general y de su hogar en particular fue por la carta que escribió al entonces presidente Franklin Pierce con respecto a sus intenciones de enmascarar una supuesta paz entre colonos y suquamish mediante la creación de una reserva india con lo que era en realidad la toma de poder y dominio de sus tierras.

Isaac Stevens, el enviado especial del presidente, fue el encargado de comunicar al gran jefe indio la propuesta de compra de sus tierras a cambio de vivir en una reserva acompañada de paz y dinero para los suyos. A esto, el gran jefe indio respondió, depositando su mano sobre la cabeza del enviado unas palabras que 30 años después de que fueran pronunciadas  se recogieron en el periódico “Seattle Sunday Star” en 1887, rezan así:

“¿Dónde está el bosque espeso?, desapareció. ¿Qué ha sido del águila?. Desapareció. Así se acaba la vida y solo nos queda el recurso de intentar sobrevivir”.

Franklin Pierce

El médico Henry Smith fue el encargado de reproducir este texto, al cual otorgaría ciertos cambios y giros literarios, pero que viene a reflejar las vivencias y personalidad del gran jefe indio en defensa de la naturaleza.

Finalmente en 1855 se firmaba el acuerdo por el cual los indios cedían sus tierras a cambio de una cantidad económica que no se llegó a especificar y una nimia reserva de 30 km cuadrados, si tenemos en cuenta los más 10.000 km cuadrados de tierras que estas tribus tuvieron que ceder al hombre blanco.

La Carta del Gran Jefe Indio Noah Sealth

Justo un año antes de que se firmase este acuerdo, conocido históricamente como tratado de Point Elliot, el gran jefe Seattle escribió una famosa carta al presidente, algunas de cuyas palabras hemos expuesto al comienzo de este artículo. De entre las expresiones más ecologistas, con más fuerza y emotivas, destacamos las siguientes:

“Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas”.

“Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo”.

-“Cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado

“El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada..”

“Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestro modo de vida. Él no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita

-(El hombre blanco) “trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el Firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores”.

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-“Su apetito (el del hombre blanco) devorará la tierra dejando atras solo un desierto”.

“Si decidimos aceptarla (la compra), yo pondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos”.

-“Si todos fueran exterminados (los animales), el hombre también moriría de una gran soledad espiritual”

-“Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Todo va enlazado”

-“Contaminan sus lechos (el hombre blanco)y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos…ustedes caminan hacia su destrucción, rodeados de gloria….”

¿Qué os parecen las palabras del gran jefe indio Noah Sealth?

Imagen 1 Jmabel

Imagen 2 Edulix

Imagen 3 Charvex

Imagen 4Tohma

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