Pesticidas generan una mutación genética que favorecen el Parkinson

Hace unos meses os hablábamos de que una investigación señalaba que podía haber una clara relación entre la exposición a los pesticidas, herbicidas o disolventes y el riesgo de padecer la enfermedad del Parkinson. Pues bien, tenemos novedades al respecto que aclaran bastante la situación.

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Y es que un grupo de investigadores han descubierto cómo la interacción entre los genes y el medio ambiente llegan a matar las células que se encargan de generar la dopamina (que es el neurotransmisor que se encarga de transmitir información a la parte del cerebro encargada de la coordinación y movimiento).

El estudio ha sido publicado en la edición digital del ‘Cell» hoy mismo y como punto fuerte está la identificación de una molécula que defiende a las neuronas del daño de los plaguicidas. Explica Stuart Lipton , autor principal del trabajo además de ser profesor y director del Centro de Sanford- Burnham Medical Research Institute for Neuroscience, que utilizando células madres de personas con Parkinson han producido «radicales libres en las neuronas que desactivan las vías moleculares específicas que causan la muerte de las células nerviosas».

Lo que se tenía hasta este momento en relación a este tema eran estudios en la gente que era más propensa a estar expuesta a estos productos químicos agrícolas, sobre lo que se veía un vínculo Parkinson-pesticidas según razones epidemiológicas y de animales.

Pero, como bien hemos señalado, lo que han conseguido es usar células de la piel de los pacientes de Parkinson que disponían de una mutación en un gen que se encarga de una proteína llamada alfa-sinucleína y con ello crear células humanas pluripotenciales inducidas (hiPSCs) consiguiendo corregir la mutación de otras células. Posteriormente reprogramaron estas células generando neuronas A9 (las dañadas en el Parkinson) teniendo dos conjuntos de neuronas iguales salvo por la mutación.

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Además, observaron que a exposiciones cortas de pesticidas con dosis por debajo de lo que establece la EPA (Agencia de Protección Ambiental en EEUU)  se sufrían efectos perjudiciales interrumpiendo una vía mitoncodrial clave llamada MEF2C-PGC1alpha que protege a las neuronas con dopamina.

Finalmente trataron de identificar las moléculas que podían innibir los efectos, cómo el isoxazol que protegía a las neuronas de la muerte cerebral.

Fuente imagen 1: Sanford- Burnham Medical Research Institute for Neuroscience

Fuente imagen 2: noticiasyocio.es

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