El Fresno como Símbolo Templario

Muchos han sido los mitos y leyendas que han rodeado la historia de los caballeros templarios desde la formación de su Orden Sagrada en una época oscura como fue la Edad Media. No obstante, desde SaberNatura queremos desentrañar las misteriosas alabanzas y respeto que estos valoresos caballeros dedicaban al fresno.

Un árbol al que erigieron como símbolo sagrado en muchos de sus templos y enclaves templarios, ¿quieres conocer un poco más acerca de la fascinación que producía este árbol para la Orden más famosa de la historia?, entonces sigue leyendo.

 

Herejías, objetos sagrados como el Santo Grial o el Arca de la Alianza, ceremonias clandestinas, poderes ocultos o sabiduría esotérica han sido algunos de los muchos campos en los que los caballeros templarios se han visto inmersos en los últimos siglos y de los que se han hecho eco muy diversos medios de comunicación y obras literarias, ya fueran novelas o ensayos.

Pero también, son conocidos por esa curiosa conexión que mantuvieron con la Madre Naturaleza, más concretamente con un árbol de hoja estrecha, perteneciente a la familia de las Oleáceas y cuyo florecimiento tiene lugar en los meses de febrero y marzo. Sí, sí, como bien comentábamos en líneas anteriores, nos estamos refiriendo al fresno, ese árbol de corteza gris oscura y coronado por una copa dotada de una elevada cúpula de denso follaje.

 

Su nombre se repite constantemente en aquellos pueblos y enclaves donde los caballeros del Temple tuvieron una influencia determinante. Lo cierto es que los templarios no fueron los únicos en venerar el supuesto poder sagrado de este árbol, pues muy diversas culturas atlánticas y mediterráneas ya nos hablan de su instauración como árbol simbólico.

Por un lado, los griegos admiraban la dureza y flexibilidad de su madera, además de que pensaban que les ayudaba a alejar de su hogar a las serpientes venenosas. Igualmente los romanos y los vascos lo alababan. Más concretamente, los vascos  confiaban tanto en su poder que se encargaban todas las noches de San Juan de colgar en las puertas de sus respectivas viviendas ramas de fresno  para reforzar su protección frente a posibles amenazas externas. Además, en Anatolia y Mesopotamia era considerado como árbol de la Sabiduría y el Conocimiento.

El periodista Jesús Ávila Granados, en un amplio,  completo e interesante reportaje denominado «Secretos Templarios al Descubierto» publicado en la revista «Año Cero» en su número 04-261, nos comenta que los templarios eligieron este árbol como símbolo de su orden porque lo consideraban una defensa suprema contra todos aquellos «animales dañinos» así como las tormentas o cualquier otro fenómeno ambiental. Además se sirvieron de su corteza y madera para leventar muros vegetales y así defenderse de ataques externos y como un motivo estético de sus templos y ubicaciones sagradas como la Peña de Francia, Monsacro, Moncayo, Pedraforca, San Miguel de Aralar.

 

En este mismo reportaje se hace alusión a que el fresno es conocido como uno de los primeros árboles nacidos en la historia de la humanidad conocida hasta el momento, precisamente por esa fortaleza y resistencia que caracteriza a su corteza. Los templarios lo relacionaron con Juan Bautista. Tal fue su importancia para los caballeros del temple que muchas de las aldeas y pueblos que fundaron llevan por nombre algún que otro término que nos recuerda a este árbol,  como es el caso de Fregenal de la Sierra, la Fresneda, San Miguel de los Fresnos.

Por si esto fuera poco, los templarios también lo usaban para la mejora de su salud, más concretamente como tratamiento natural y efectivo para el reuma.

La naturaleza siempre ha sido objeto de veneración por los diferentes pueblos, tribus y civilizaciones que han vivido en este mundo. La conexión con la Madre Tierra siempre ha estado muy latente en el ser humano desde tiempos muy remotos, a pesar de que aparentemente, hoy en día, esos lazos parecen haberse diluido.

Fuente Imágenes Stock Xchng

Fuente Imagen 2 Mundo desconcertante

Fuente Información: «Secretos Templarios al Descubierto», por Jesús Ávila Granados, publicado en la revista «Año Cero»,  número 04-261

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload the CAPTCHA.