Voy a adoptar un perro

¡Hemos decidido adoptar un perro! Ya nos habíamos preguntado antes si es buena idea regalarlo en estas fechas. Pero, ¿qué pasa cuando estamos totalmente decididos?

Muchas familias aprovechan estas fiestas para regalar a los más pequeños una mascota que les haga compañía. Puede fomentar la responsabilidad en los niños, pero no hay que correr el riesgo de que en unos meses los dueños se cansen de él y lo abandonen. Muchos refugios están llenos de «regalos de navidad» que abandonaron otros años.

«¡Mamá, quiero un perro!», habrán dicho algunos niños a la hora de pedir regalos de Navidad. Y es que los perros son cariñosos, fieles,  y dan compañía. Aunque hay que tener cuidado a la hora de elegir un perro, luego se nos plantea la duda: ¿compramos o adoptamos?

Los hay caprichosos, que quieren una raza concreta. Y eso no es malo. Y aunque hay razas que son más apropiadas si tienes un niño (por ejemplo, los Golden Retriever o los Labradores, con un carácter afable), los perros para adoptar también tienen sus ventajas: no tienes que pagar un precio desorbitado por ellos, solo las vacunas y el chip, y le darás el cariño a un animal que lo necesita. No vamos a decir que los perros adoptado son más cariñosos, porque todos lo son por igual, pero bien es cierto que en cuanto cogen confianza, son muy, pero que muy leales. Sin contar con que el sentimiento de gratitud te inunda cuando haces una adopción.

Alguna desventaja hay, y es que los perros adoptados, dan al principio un poco más de trabajo, ya que cuesta que cojan confianza. ¿Por qué? Porque a muchos, su dueño anterior le abandonó y le maltrató, y le quedaron secuelas de aquello. Es una barrera que hay que superar.

Si decidimos adoptar, hay muchos sitios, como El Refugio, que tienen fotografías de los perros que hay en sus instalaciones. También puedes visitarlos y elegir a tu compañero. Pero eso sí, siempre con cabeza. Aunque es un buen regalo, debemos asegurarnos de que al perrito no le falte de nada, y que no será abandonado de nuevo. Garantízale la felicidad.

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